SIMPOSIO ANTEQUAM GALLUS CANET: patrimonio cultural, turismo inclusivo y tecnomuseografías postdigitales

SIMPOSIO SIMPOSIO ANTEQUAM GALLUS CANET INFORME El simposio celebrado se concibió para proporcionar una reflexión situada en el tiempo presente sobre las relaciones que articulan patrimonio cultural, ciudadanía y nuevas formas de interpretación en la era posdigital. Esta iniciativa, integrada en el proyecto NEGACIONES 4.0: UNA MUESTRA PARA LOS SENTIDOS, formó parte de la programación científica que acompaña a la exposición; el propósito básico era el de reunir voces expertas –procedentes de la investigación universitaria, la gestión patrimonial, la divulgación cultural y los ámbitos profesionales de la museografía y la accesibilidad– para generar un intercambio de opiniones capaz de orientar futuras líneas de actuación colaborativa. La elección de un formato basado en mesas de diálogo permitió crear un espacio flexible, atento a la escucha y a la construcción de miradas críticas. Un punto de partida pertinente a la luz de los desafíos que afrontan las instituciones culturales en escenarios en los que confluyen memoria, innovación tecnológica y participación social. El simposio se articuló en torno a tres sesiones consecutivas, celebradas los días 23 y 30 de octubre y 6 de noviembre en la sala capitular de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga, edificio en el que se halla el museo ‘Jesús Castellanos’, sede de la muestra de referencia. La estructura adoptada para el desarrollo de cada jornada consistía en establecer un itinerario reflexivo que avanzase desde los fundamentos conceptuales que relacionan el patrimonio cultural y la experiencia sensorial hacia los retos museográficos de la accesibilidad universal. De esta manera y en función de los perfiles participantes, el encuentro se consolidó en un auténtico laboratorio de análisis en el que se examinarían de manera colectiva cuestiones tan relevantes en coherencia con los discursos expositivos, la necesidad de incorporar tecnologías inmersivas reales desde un enfoque ético y la importancia de favorecer modelos de mediación que integren a todas las personas usuarias, con independencia de sus propias capacidades. La presencia de profesionales procedentes de la creación artística, la arquitectura, la antropología, el turismo o la gestión museística reforzó el carácter transversal del debate, acompañado, en todo momento, de un público receptivo y participativo. A la explicación del desarrollo celebrativo se dedicaron los primeros minutos de la jornada inaugural. Sara Robles, decana de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga, destacó la importancia de que la iniciativa surgiera de un equipo docente del departamento de historia del arte, capaz de sumar esfuerzos con otras áreas y centros de la UMA. Sonia Ríos-Moyano, integrante del comisariado y de la dirección científica del proyecto, expuso los objetivos del encuentro, subrayando el carácter transversal del encuentro y su vocación de análisis crítico del patrimonio cultural. Y, por último, Carlos J. Galiana González, hermano mayor de la hermandad del Dulce Nombre, expresó su agradecimiento a todas las entidades colaboradoras, reforzando la idea de que la cooperación entre la universidad y la comunidad cofradiera favorece espacios de trabajo especialmente fértiles. SESIÓN 1 Dedicada a trazar un recorrido histórico y estético de fondo doctrinal en torno a las Negaciones de san Pedro, una escena pasionista cuya visibilidad en la cultura occidental se ha consolidado en cuanto a espacio desde el que reflexionar sobre la fragilidad humana y los procesos de arrepentimiento. La mesa reunió a voces de diversas procedencias de modo que el análisis que cada integrante fue haciendo articuló perspectivas historiográficas, devocionales y performativas, atendiendo tanto a la tradición barroca como a expresiones actuales de religiosidad local vinculadas a la semana santa. La intervención inicial, presentada de forma virtual por José Antonio Díaz, ofreció una panorámica precisa sobre las distintas iconografías que la historia del arte ha atribuido a la figura de san Pedro. Subrayó su carácter ‘multifacético’, visible en representaciones que van desde su condición de cabeza visible de la Iglesia hasta aquellas otras centradas más en su humanidad vulnerable –las negaciones, el llanto, el encuentro con Cristo– o en su temperamento resuelto. El turno de Federico Castellón profundizó en la importancia de la estampa grabada como medio de difusión artística en la Edad Moderna, destacando su circulación transnacional y su impacto directo en la configuración de repertorios iconográficos. A partir de ejemplos concretos conservados en iglesias de la provincia de Málaga, expuso cómo los ciclos de apostolado y las escenas vinculadas a la vida de Pedro fueron reinterpretados por artistas locales. En este sentido, su intervención reforzó la idea de que la estampa constituye un instrumento esencial para la formación de miradas, un recurso formativo que vertebró buena parte de la producción plástica de los Siglos de Oro. La aportación de José Galisteo desplazó el foco hacia la dimensión espiritual asociada al apóstol y a las formas en que la religiosidad popular ha interpretado, actualizado y transmitido el carácter del apóstol a lo largo del tiempo. Subrayó la importancia de comprender la actitud de Pedro –sus dudas, su ímpetu, sus propias contradicciones– en tanto espejo en el que se reconoce la comunidad creyente, recurriendo para ello a la genealogía doctrinal. Un enfoque que enlaza de forma directa con la dimensión moral de las negaciones, el simbolismo trinitario de los tres momentos de rechazo y el cantar del gallo, entendido cual voz de la conciencia y anuncio del alba espiritual. La intervención de Salve Márquez introdujo una lectura musical de la escena, enlazando sensibilidad histórica, análisis tímbrico y proyección contemporánea. Partió de la composición de John Dowland dedicada al llanto –una obra que forma parte del laboratorio tecnológico de la muestra a través de la experiencia VR– para mostrar cómo la tradición musical europea ha convertido las lágrimas en un motivo expresivo recurrente, capaz de traducir la interioridad penitencial en resonancia emocional. Explicó que esta sensibilidad es perceptible a través de líneas melódicas o cadencias afectivas, amplificándose mediante el uso simbólico de determinados instrumentos que permiten identificar voces concretas del relato pasionista. A partir de dicha tradición sonora de largo recorrido, situó la música procesional andaluza en línea con dicha herencia, conformando composiciones en las que se advierten lamentos, advertencias